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El Origen Sobrenatural de la Biblia PDF Imprimir E-Mail
escrito por Administrator   
domingo, 13 de febrero de 2005

La Biblia es un fenómeno que puede explicarse de una sola manera: es la Palabra de Dios. No es la clase de libro que el hombre escribiría si pudiese, o que podría escribir si quisiese.

El conjunto de las pruebas del carácter sobrenatural de la Biblia presenta una exhibición casi inagotable de consideraciones que, si se observan con objetividad, nos obligan a concluir que este libro no puede ser producto del hombre.

Aunque no se puede hacer una relación exhaustiva, algunas de las muchas características sobrenaturales de la Biblia son aquí enumeradas:

1.- El carácter de sus autores.

Los que afirmaron ser inspirados poseían un carácter moral y espiritual de lo más elevado. ¿Quién acusaría a Moisés, a Pablo, a Isaías, o también al Señor Jesucristo, de ser personas de dudoso carácter?

Al menos hay dos cosas que hacen del todo improbable que ellos fueran unos mentirosos (además del nivel de ética que predicaban): a) Una es el hecho de que continuamente pueden apelar a sus lectores en cuanto a la verdad que proclaman (Hc 2:22) (Hc 26:25-26); b) La otra es que muchos de ellos, la mayoría, sellaron sus palabras con su sangre. Estaban dispuestos a morir por la verdad que enseñaban.

2.- La continuidad de la Biblia.

- Uno de los más sorprendentes y extraordinarios hechos respecto a las Escrituras es que, aunque fueron escritas por más de 40 autores que vivieron a lo largo de un período de más de 1.600 años, la Biblia es, no obstante, un Libro y no una simple colección de 66 libros. Sus autores proceden de los más diversos lugares y situaciones de la vida; hay reyes, campesinos, filósofos, hombres de estado, pescadores, médicos, eruditos, poetas, cobradores de impuestos, rabinos, pastores, agricultores... Vivieron en diferentes lugares (tres continentes: Asia, Africa y Europa) y culturas, en diferentes experiencias existenciales, y con frecuencia fueron completamente distintos en carácter. Escribieron en tres idiomas distintos (hebreo, arameo y griego), con una gran variedad de estilos literarios (historia, leyes civiles, penales, éticas, rituales, sanitarias, poesía religiosa, tratados didácticos, poesía lírica, parábolas y alegoría, biografía, correspondencia personal, memorias y diarios personales, profecía y escritos apocalípticos) y tratando en sus escritos los asuntos más controvertidos. Debido a estos obstáculos de continuidad, la Biblia por fuerza natural debía ser la más heterogénea, inconmensurable, discordante y contradictoria colección de opiniones humanas que el mundo jamás haya visto; pero por el contrario, la Biblia es exactamente lo que ha sido diseñada, es decir, un homogéneo, ininterrumpido, armonioso y ordenado relato de la historia completa de los tratos de Dios con el hombre.

- La continuidad de la Biblia puede ser contrastada en su secuencia histórica que comienza con la creación del mundo presente hasta la de los nuevos cielos y la nueva tierra.

El Antiguo Testamento revela temas doctrinales tales como la naturaleza del propio Dios, la doctrina del pecado, la de la salvación y el programa y el propósito de Dios para el mundo como un todo, para Israel y para la Iglesia. La doctrina está progresivamente presentada desde sus principios en forma de introducción, hasta su más completo desarrollo.

Uno de los temas continuados en la Biblia es la anticipación, presentación, realización y exaltación de la persona más perfecta de la tierra y los cielos, nuestro Señor Jesucristo. - El relato de tan fascinante Libro, con su continuidad de desarrollo, exige un milagro mucho mayor que la inspiración en sí misma. ¿De qué otra manera podríamos explicar esta unidad?

3.- La evidencia histórica.

- La multitud de afirmaciones históricas en las Escrituras han provocado la publicación de volúmenes acerca de la confirmación arqueológica de su veracidad. Hay pruebas fehacientes que apoyan sus afirmaciones que tratan de eventos y personajes históricos. (Para una ampliación de este tema ver el libro de David Burt "¿Nos podemos fiar del Nuevo Testamento?" Pag. 24-30).

- Aquí tenemos una de las diferencias importantes del cristianismo. Su Mensaje no consiste sólo en pensamientos teóricos sino también en hechos históricos. El evangelio sostiene que Dios ha intervenido en la historia de maneras concretas. Estos hechos refrendan y sirven de fundamento de Su revelación. Dios ha hablado y ha actuado.

- Las historias del hinduismo, como del paganismo de la antigüedad, son mitos que no pueden sostenerse a la luz del análisis histórico.

Algunos intentan decir lo mismo de las historias del cristianismo. Sin embargo, los mismos autores bíblicos, que sabían distinguir entre mitos y hechos históricos, sostienen que son verídicos (2 Pd 1:16).

- El cristianismo, sin embargo, no es la única religión que pretende ser histórica en este sentido. Como botón de muestra de otras religiones supuestamente históricas, podríamos señalar el Islam o el Mormonismo. Nuestra acusación contra ellas es más seria aún que el caso de los mitos: las "historias" que narran, y que sirven de soporte a sus creencias, han sido inventadas por el fundador de la religión en cuestión, sin base alguna en la verdadera historia y sin el apoyo de documentos, restos arqueológicos y demás herramientas de la historicidad.

Es de observar también, que en ambos casos, la "revelación" fue dada a un solo hombre, en contraste, la revelación bíblica vino a lo largo de muchos siglos a una variedad de personas.

Por otro lado, recibieron "revelación" acerca de lo que había ocurrido (supuestamente) en la historia hacía siglos. Pero lo hacen sin poder aducir ningún testimonio documental o arqueológico. Todo depende de su propia palabra. Así el libro de Mormón narra la historia "verídica" de poblaciones y civilizaciones antiguas de América, que en realidad no han dejado ni rastro de su existencia. Todo es producto de la fértil imaginación de José Smith.

Mahoma, por su parte, volvió a escribir la historia de muchos de los personajes bíblicos. Pero lo hizo a "partir de cero". Es decir, no hay ningún documento anterior a Mahoma que dé apoyo a sus investigaciones.

- En cambio los escritores bíblicos siempre narran hechos o bien contemporaneos o bien documentados por otros autores (los libros de Crónicas y de Reyes), o bien son testigos, o han hecho una investigación histórica de rigor (Lc 1:1-3) (Hc 2:32).

De hecho, en contraste con José Smith y Mahoma, los apóstoles nunca pretendieron ser los inventores de una nueva religión. No eran tanto teólogos como testigos. Por esto, la palabra "testigo" es empleada frecuentemente por Jesucristo y por los mismos apóstoles para describir su función (Lc 24:48) (Hc 1:8,22; 3:15; 5:32; 10:39; 26:16) (1 Pd 5:1).

4.- Confirmación por los escritores extrabíblicos contemporáneos.

El testimonio más sorprendente de todos los autores no cristianos de los primeros siglos nos llega de la pluma del historiador judío Flavio Josefo, cuyo libro "Las Antigüedades de los judíos" apareció en Roma en el año 75 aproximadamente. De él entresacamos el siguiente texto sobre el ministerio del Señor Jesucristo:

"Y sucedió que más o menos en esta época un tal Jesús, un hombre sabio, si es que en verdad podemos llamarlo un hombre, fue obrador de hechos maravillosos, el maestro de hombres que reciben la verdad con placer. Llevó tras sí a muchos judíos y a muchos griegos también. Este hombre era el Cristo. Y cuando Pilato lo hubo condenado a la cruz debido a la acusación que le formularon los principales hombres de entre ellos, aquellos que lo amaban desde el principio continuaron amándolo; porque él apareció vivo a ellos al tercer día, habiendo hablado los profetas divinos todas estas cosas maravillosas y otras mil acerca de él; y hasta ahora la tribu de los cristianos, llamados así por causa de él, no ha desaparecido".

5.- La fecha de redacción de los libros.

Evidentemente podemos afirmar que cuanto más antiguos son, tanto más se acercan a los hechos narrados, y menos podemos dudar de su fiabilidad. Son muchos los factores que contribuyen a establecer la fecha.

- Evidencias interiores del libro mismo:

a) Si el libro fue dirigido a un grupo de personas en circunstancias determinadas, estos mismos detalles circunstanciales constituyen una primera evidencia en cuanto a la fecha. Es, por ejemplo, el caso de las epístolas del apóstol Pablo.

b) Si el libro es exacto en su información histórica, tanto más probable es que fue escrito en fechas muy próximas a los hechos narrados. Pensar en el libro de Los Hechos.

c) Si un libro narrativo termina de una forma abrupta, es de suponer que el autor acabó allí porque escribía en aquel mismo momento. Considerar esto a la luz del final del libro de Los Hechos.

- Evidencias externas:

a) Las referencias de otros autores. Si un libro del Nuevo Testamento es citado por otro autor en el año 100, esto nos sirve de tope para la fecha de su redacción. Podemos decir en este sentido que los Padres Apostólicos (que escribían entre el año 90 y 160) citan casi todos los libros del Nuevo Testamento.

b) La cantidad de manuscritos antiguos que han llegado hasta nuestros días. (ver el punto siguiente)

6.- Los manuscritos que sobreviven y su fecha.

-> Existen cuatro mil manuscritos griegos del Nuevo Testamento, desde pequeños fragmentos de algún libro hasta textos completos. Podemos afirmar que este cuerpo de documentos constituye una evidencia para la autenticidad del Nuevo Testamento cien veces más importante que las que existen para cualquier otra obra literaria de la antigüedad.

Aunque quizá por otro lado pueda resultar desconcertante a algunos saber que el manuscrito más antiguo que tenemos de la totalidad del Nuevo Testamento data de mediados del Siglo IV. En seguida nos preguntamos: ¿qué seguridad puede haber en cuanto a la autenticidad del Nuevo Testamento si el manuscrito completo más antiguo data de trescientos años después de su supuesta fecha de redacción? La respuesta es que podemos tener muchísima seguridad y esto por varias razones:

a) En el estudio de manuscritos antiguos trescientos años es poca cosa. A fin de entenderlo consideremos algunos ejemplos:

- Julio César escribió su "Guerra de las Galias" aproximadamente en el año 60 a.C. El manuscrito más antiguo que actualmente conocemos data de 850 d.C., una distancia de nueve siglos. En total existen sólo diez manuscritos griegos.

- Tito Livio escribió su "Historia de Roma" en el año 10 d.C. De los 142 libros sólo existen hoy 35. El manuscrito más antiguo data de finales del Siglo IV, una distancia de casi cuatro siglos, pero sólo contiene tres de los libros. Existen unos 20 manuscritos más.

- Tácito escribió sus "Historias" alrededor del año 100 d.C. Sólo tenemos dos manuscritos de ellas, y de los catorce libros que él escribió sólo nos han llegado cuatro y parte de un quinto. El manuscrito más antiguo es de 850 d.C. o sea, una distancia de setecientos cicuenta años.

- Las distancias son aún mayores en el caso de los historiadores griegos. Los manuscritos que tenemos tanto de Tucídides como de Heródoto datan de principios del siglo X d.C., a unos 1400 años de la fecha de redacción. De la historia de Tucídides sólo tenemos ocho manuscritos.

Es con estos datos que debemos comparar los cuatro mil manuscritos y tres siglos de distancia del Nuevo Testamento.

b) Debemos subrayar también que tenemos textos fragmentarios más antiguos. Entre los muchos que hay anteriores a 350 d.C. podemos destacar los siguientes:

- Los papiros Chester-Beattie contienen los cuatro Evangelios, Hechos, las Epístolas de Pablo y Hebreos (es decir, la mayor parte del Nuevo Testamento) y datan de la primera mitad del Siglo III.

- El fragmento John Rylands, del año 130 d.C. aproximadamente, contiene Juan 18:31-32. Fue descubierto en Egipto y sólo dista unos 30-35 años de la redacción original.

- Hace unos años el padre O'Callaghan anunció el hallazgo de un pequeño fragmento del Evangelio de Marcos procedente de la cueva 7 de Qumran. Previamente a su identificación el fragmento había sido fechado por los expertos en 50-75 d.C. La autenticidad de este hallazgo goza actualmente de una aceptación casi universal. Posteriormente el mismo O'Callaghan ha podido identificar dos pequeños fragmentos con textos de 1 Timoteo, Hechos, Santiago, Romanos, 2 Pedro, juntamente con otros fragmentos de Marcos. La importancia de estos textos es incalculable. Quiere decir que actualmente disponemos de pequeños fragmentos procedentes del mismo momento en que escribían los apóstoles.

-> En cuanto a los manuscritos del Antiguo Testamento podemos decir lo siguiente: Los judíos los preservaron como ningún otro manuscrito ha sido preservado jamás. Con su masora (parva, magna y finalis) llevaban la cuenta de cada letra, sílaba, palabra y párrafo. Tenían clases especiales de hombres dentro de su cultura cuya exclusiva misión era preservar y transmitir estos documentos con fidelidad prácticamente perfecta. ¿Quién contó jamás las letras, sílabas y palabras de Platón o Aristóteles, de Cicerón o de Séneca?

Estas minuciosas prescripciones son como sigue:

- Un rollo de las sinagogas debe estar escrito sobre pieles de animales limpios.

- Preparadas para el uso particular de la sinagoga por un judío.

- Estas deben estar unidas mediante tiras sacadas de animales limpios.

- Cada piel debe contener un cierto número de columnas, igual a través de todo el códice.

- La longitud de cada

 
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