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Post Cristianismo PDF Imprimir E-Mail
escrito por Administrator   
domingo, 13 de febrero de 2005

Se dice por ahí, especialmente en los medios de comunicación de masas, que estamos viviendo en un mundo post-cristiano. Eso quiere decir que se ha terminado la etapa en que el mundo era regido por las ideas cristianas y se ha iniciado otra en que las ideas cristianas se consideran superadas y sustituidas por otras más modernas. Como en todas las cosas, hay quienes están de acuerdo con la afirmación y hay quienes no lo están. Nosotros matizamos algunos detalles.

No cabe duda de que las cosas han cambiado y de que los principios cristianos han dejado de ser, en gran medida, el punto de referencia obligado en cualquier intento de elaboración de un determinado proyecto ideológico. Lo que no está tan claro es que las nuevas ideas y principios sean más modernos y hayan superado a los anteriores. Digo esto porque en realidad, lo que se está haciendo es volver a las formas de pensamiento que ya existían antes de la era cristiana, es decir, a formas de pensamiento pre-cristianas. ¿ Es correcto entonces hablar de un mundo post-cristiano ?. En efecto, cronológicamente es correcto hablar de una era post-cristiana, pero en cuanto a las características de esta "nueva era" sería más propio definirla, sencillamente como "no cristiana".

¿Por qué en un mundo "no cristiano" existen todavía personas que creen en el Evangelio de la misma manera en que creyeron los primeros cristianos ?. ¿ Por qué un grupo de personas de cierta "culturilla" no sólo creen en el Evangelio sino que se esfuerzan por vivirlo de una manera radical al tiempo que lo proclaman por todos los medios a su alcance ?. ¿ Cómo tras las muchas modificaciones sufridas en los dos mil años de andadura, algunos pueden creer que es el Evangelio original, y sólo él, el único que sigue teniendo auténtica vigencia en estos días ?. ¡Algo tiene que haber! ¿No?. Nosotros tenemos dos razones con un peso decisivo.

En primer lugar hemos investigado las evidencias históricas que sustentan el contenido del Evangelio y nos han convencido. Si, porque el Evangelio es cuestión de hechos, no sólo de palabras. Hay religiones, como el budismo, que se componen de ideas éticas y espirituales totalmente desligadas de acontecimientos históricos. Hay religiones, como el hinduismo, que se adornan con una serie de "historias", más bien mitos, que no se sostienen ante el más superficial análisis histórico ni tampoco lo pretenden. Y hay religiones, como el Islam y el mormonismo, que basan sus creencias en unos acontecimientos históricos que, si bien son presentados por los fundadores como revelados por Dios a su persona, carecen de apoyo en documentos, restos arqueológicos y demás herramientas de la historicidad. No ocurre así con el cristianismo. Los 66 libros de la Biblia han sido escritos a lo largo de casi 1600 años por más de 40 autores, los cuales, o bien son testigos directos de lo que narran, o bien han investigado en otras fuentes. Que la Biblia sea revelada por Dios no significa que son revelados los hechos que narra sino la interpretación espiritual de esos hechos. Y tanto lo uno como lo otro nos parece convincente.

Ahí está la Biblia que puede ser leída, investigada y sometida a prueba, pues no es patrimonio de ninguna confesión religiosa ni de los profesionales de la religión. Usted mismo la tiene a su alcance.

En segundo lugar hemos aceptado el Evangelio, hemos creído en Jesucristo y nos hemos comprometido con El y hemos comprobado que sus postulados son ciertos en nuestra experiencia personal. No sólo nos ha convencido la veracidad de los hechos que se cuentan en la Biblia sino que la interpretación que en ella se da de ellos la hemos visto cumplida en nuestra propia vida. Y esta evidencia nadie nos la puede negar.

La fe cristiana no es ciega. Si bien va más allá de los conocimientos comprobables, eso no significa que debe ser irracional, al margen de todo tipo de evidencias. Creemos que cuesta un mayor esfuerzo intelectual ser ateo y cree que todas las maravillas del universo se han dado por casualidad que creer en la intervención de un Dios todopoderoso y sabio. Pero no negamos que existan dificultades a la hora de creer en Dios tal y como se presenta en la Biblia.

Existen dificultades intelectuales para aquellos que sólo aceptan lo que se puede probar con métodos científicos y, en consecuencia, se declaran agnósticos; existen dificultades psicológicas para ciertan personas que han vivido experiencias traumáticas difíciles de superar; existen dificultades sociales para aquellos que viven en ambientes en que se desprecia todo lo religioso; pero por encima de todo existen dificultades morales: por no estar dispuestos a obedecer a Dios muchos prefieren negar su existencia alegando razones intelectuales, psicológicas o sociales. Por el contrario, Dios tiene mucho empeño en darse a conocer. Por eso se ha revelado hablándonos a través de las Escrituras y, de una forma más especial haciéndose hombre en la persona de Jesucristo. Por eso encargó a sus seguidores que extendieran el Evangelio por todas partes. Y por eso nosotros le estamos haciendo llegar a usted este mensaje. Ahora es responsabiliad suya.

Si usted cree en un Dios que ha hecho todas las cosas, hace bien. La Biblia dice: "Porque las cosas invisibles de Dios, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa". (Romanos 1:20). Pero ese conocimiento de Dios es insuficiente, por lo cual Dios se ha revelado a los hombres de otras formas mucho más claras y completas. La Biblia dice: "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo". (Hebreos 1:1,2). Es decir, Dios ha hablado a los hombres a través de los profetas, y posteriormente por su propio Hijo hecho hombre. Lo que Dios ha hablado a los hombres está recogido en la Biblia, y la vida y mensaje de Jesús también.

Así es que si alguien quiere conocer a Dios tiene que acercarse a la Biblia, o de lo contrario tendrá un conocimiento muy limitado de El, incluso una imagen falsa. Y si se tiene una idea equivocada de Dios, no se le conoce como El es, sino que pasa a ser una invención humana, y a la larga se hace imposible creer en El. Más aún cuando un auténtico conocimiento de Dios tiene que llevar a un reconocimiento de Dios, a admitir que El es quien es, y someternos a su sabiduría. Y aquí viene lo difícil. Quizás por eso no interesa tanto el conocimiento de Dios. Es más cómodo tener un Dios a nuestra medida a quien podamos manejar a nuestro gusto. Siguiendo con la cita bíblica de la Carta a los Romanos, leemos: "... de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos y su negro corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y reptiles". (Romanos 1:20-23).

Todos hemos visto el eterno poder y deidad de Dios en las cosas creadas. Algunos le hemos reconocido como Dios y le hemos buscado en su revelación, la Biblia. Y por ella hemos conocido sus planes con respecto al mundo. Hemos sabido que se hizo hombre en la persona de Jesucristo, que éste murio por nuestros pecados, y que resucitó. También hemos sabido que todo aquel que cree en Jesucristo, y le acepta como su único Salvador y Señor tiene la vida eterna. Y en ella hemos aprendido también a relacionarnos con Dios a través de la oración, y hemos aprendido a confiar en El, y a vivir para El sabiendo que somos sus hijos y, como hijos, herederos de su Reino. Y por creer en Jesucristo hemos recibido al Espíritu Santo.

Usted tiene que conocer a Dios tal y como es. Usted tiene que conocer la Biblia.

¡ Usted puede hacerlo !

 
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